Durante siglos, nos han contado una mentira que ha empobrecido nuestro espíritu: que el Dragón es el enemigo, el monstruo que habita en las sombras y que debe ser aniquilado por un «héroe» para alcanzar la gloria. Nos enseñaron a temer al fuego, a las garras y a la mirada antigua que todo lo ve. Sin embargo, en el silencio de mi altar y en la profundidad de mi propia búsqueda, he sentido una verdad mucho más antigua y vibrante.
El Dragón no es la oscuridad que debemos vencer; es el poder que debemos aprender a habitar.
Siento una profunda melancolía al ver cómo estos seres, guardianes de la sabiduría primordial y bibliotecarios de la memoria de la Tierra, fueron desplazados al rincón de lo demoníaco. Pero hoy, en este espacio de soberanía, ese mito se rompe. El Dragón es el guardián del tesoro, y ese tesoro no es oro material, sino el conocimiento sagrado del alma que solo se entrega a quien es lo suficientemente valiente para mirar a los ojos de su propia fuerza.
BoriWitch abre sus puertas bajo el ala de estos seres. No estamos aquí para domesticar la magia, sino para despertar al fuego que duerme en nuestra columna vertebral. Si has llegado hasta aquí, es porque tú también sientes el llamado de lo antiguo. Es momento de dejar de huir de tu propio guardián y empezar a escuchar su rugido de sabiduría.


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